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20th Sunday in Ordinary Time | XX Domingo Ordinario

We've all heard that catchy little, somewhat trite saying, "What would Jesus do?" It is the question we do need to ask ourselves, trite as it may sound.


In today's Gospel, Jesus is confronted by a Canaanite woman, that is, a non-Jew, a Gentile. Jesus rebukes her request to heal her daughter, answering her plea rather caustically: "I was sent only to the lost sheep of the house of Israel." Undeterred, the woman argues with Jesus; she doesn't skulk away. And then the unimaginable happens: Jesus enters into dialogue with her, and the woman changes his mind!


What are the lessons here? How do we do what Jesus did? First of all, we can change, if we only listen to others, and are willing to enter into respectful dialogue.


Secondly, we learn that Jesus was inclusive. Through crossing over into Tyre and Sidon, he crosses boundaries. His message is no longer limited to the "lost sheep of Israel" contrary to what he himself says. To be disciples of Jesus, we must put an end to the way of thinking that sees God's favor bestowed on a limited group of people. All are chosen. All are loved.


Isaiah, in today's reading, says it loud and clear (talking on behalf of God):


"My house shall be called a house of prayer for all peoples."


All peoples, not just some people.


Who do I need to listen to? Who am I excluding? What am I doing about the fact that so many are left out and left behind? Am I a racist? A sexist? How do I change?


What would Jesus do?


Todos hemos escuchado ese dicho pegadizo y algo trillado: "¿Qué haría Jesús?" Es la pregunta que debemos hacernos, por trivial que parezca.


En el evangelio de hoy, Jesús se enfrenta a una mujer cananea, es decir, una no judía, una gentil. Jesús reprende su petición de curar a su hija, respondiendo a su súplica de forma bastante cáustica: "Fui enviado sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel". Sin inmutarse, la mujer discute con Jesús; ella no se esconde. Y entonces sucede lo inimaginable: Jesús entra en diálogo con ella, ¡y la mujer cambia de opinión!


¿Cuáles son las lecciones aquí? ¿Cómo hacemos lo que hizo Jesús? En primer lugar, podemos cambiar si solo escuchamos a los demás y estamos dispuestos a entablar un diálogo respetuoso.


En segundo lugar, aprendemos que Jesús fue inclusivo. Al cruzar a Tiro y Sidón, cruza fronteras. Su mensaje ya no se limita a las "ovejas perdidas de Israel" al contrario de lo que él mismo dice. Para ser discípulos de Jesús, debemos poner fin a la forma de pensar que ve el favor de Dios otorgado a un grupo limitado de personas. Todos son elegidos. Todos son amados.


Isaías, en la lectura de hoy, lo dice alto y claro (hablando en nombre de Dios):


"Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos".


Todos los pueblos, no solo algunas personas.


¿A quién necesito escuchar? ¿A quién estoy excluyendo? ¿Qué estoy haciendo sobre el hecho de que tantos se quedan fuera y se quedan atrás? ¿Soy racista? ¿Sexista? ¿Cómo cambio?


¿Qué haría Jesús?



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